EL DESLEAL INSPECTOR SERRANO
29 junio 2010
Desde que Zapatero imitara a San Pedro, negando por tres veces el gasto social prometido a la inmensa mayoría de la sociedad española, era mucho más que una crónica anunciada la ruptura de la paz social existente desde que entrase en la Moncloa hace media docena de años. Las escasas esperanzas de que no fuese así, suscitadas por el peculiar paro de los funcionarios, se han desvanecido. La huelga general, convocada para el 29 de septiembre en toda España, se ha anticipado a este 29 de junio en Euskadi en el que también se agudiza la paralización total del metro de Madrid.
Son las primeras fechas de un largo e indefinido almanaque de conflictos a lo largo y ancho de la piel de toro. La quiebra social es un hecho y las relaciones laborales van a verse profundamente afectadas por esta ausencia de interlocución entre los agentes sociales al haber dimitido el Gobierno progresista de su labor de intermediación e inclinarse hacia unas posiciones unilaterales. Al cruzarse de brazos y aceptar el dictak de los que tienen como objetivo último el despido gratis, el jefe de gabinete del presidente de Gobierno, José Enrique Serrano, ha abierto la caja de Pandora de la espiral huelguística.
Nunca un inspector de trabajo ha sido tan desleal a su propia profesión como este opaco inspector político. Al endurecer el borrador del decreto ley sobre el despido barato actúa como Bertrand du Dugluescin cuando afirmaba ” ni quito, ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”. Sólo que los señores de todos los inspectores de trabajo no suelen ser los de este político tan alérgico a la luz como propenso a ser el caballo de Troya en el mundo laboral. Aunque, claro está, no actuaría como actúa si no se lo permitiese quien decidió que sustituyera al ministro de Trabajo en las negociaciones sociales.
Quien siembra vientos como el inspector Serrano, su pasado y presente político esperan una biografía, empieza a recoger la cosecha de huelgas de las próximas temporadas. A comenzar por las de hoy en Euskadi y Madrid que no son más que un corto ” trailer” de la amplia movilización huelguística que se avecina. Precisamente su pluma, toda una bayoneta contra el Estado del Bienestar, es el principal instrumento de CCOO Y UGT para llamar a una contundente respuesta social contra unas medidas tan impopulares como ineficaces para hacer frente a la crisis creada por los poderosos señores a los que sirve este desleal inspector de trabajo.
UN GOBIERNO AGOTADO
9 marzo 2010
En el ecuador de la legislatura, envuelto en una crisis económica, Zapatero se ve en la urgente necesidad de cambiar un gobierno agotado para no verse obligado a una convocatoria anticipada de elecciones. Al comienzo de la primavera, Semana Santa, o a su final, relevo de la presidencia europea, no tendrá más remedio que cambiarlo si quiere recorrer los dos años que le restan en la Moncloa. Si no cambia el gobierno agotado no podrá agotar la legislatura.
No es un problema de coordinación, inexistente, ni de choques personalistas, chirriantes, ni de profunda incompetencia , palpable, sino de una política que brilla por su ausencia. Designado cuando Zapatero no veía la recesión, es un gobierno noqueado por la crisis. Desde enero es un pato cojo. Quizás se puedan querer dos mujeres a la misma vez y no volverse loco, como dice la canción, pero sí es una locura querer aplicar una política neoliberal a lo Salgado mientras se acaricia una socialdemócrata a lo Corbacho.
No cabe seguir toreando a la mano invisible del mercado, prometiéndoles en Davos o Londres un duro plan de ajuste, ni buscando el aplauso del tendido sindical con la permanencia de una política social si prepara ese plan de ajuste. El corro de la patata del palacio de Zurbano lo deja bastante claro. Si se busca acabar la legislatura es preciso una política coherente. Imposible sin dar una respuesta a unos agentes socioeconómicos desorientados.
Tras ese reajuste veremos si Zapatero opta por la Resurrección socialdemócrata o por la Pascua del neoliberalismo salvo que a Rubalcaba se le atragante el Faisán y reviente todo. Pero si no es así, serán las urnas, no ya sólo los sondeos, los que certificarán el acierto o fracaso de su elección. Desde otoño, elecciones catalanas, a la primavera del 2011, municipales y autonómicas,todo un abanico de encuestas electorales sentenciarán tanto el contenido de su apuesta como la puntualidad o retraso de su aplicación. Entonces sabremos si además de su gobierno actual el agotado es también Zapatero.
LAS TIJERAS DE LA SALGADO
2 marzo 2010
Salvo nueva rectificación o error, desde la inflexión de Davos el Gobierno de Zapatero es pura desaveniencia, en julio será un hecho consumado la subida del Iva. Las tijeras de la Salgado, que amenazan con romper la paz social, parecen decididas a recortar la capacidad adquisitiva de los ciudadanos aumentando dos puntos un impuesto indirecto tan regresivo como es el Impuesto sobre el Valor Añadido. Para escándalo de consumidores, terror de comerciantes y pasmo de economistas, la vice económica ha leído el catecismo de los socialistas de culo dorado, estosololoarreglamosentretodos, y lo aplica al pie de la letra al pedir un moderado esfuerzo por parte de todos.
Probablemente, la señora Salgado, situada cómodamente en la beautiful people desde la década de los ochenta, desconozca la asimetría existente, gestada a lo largo del último cuarto de siglo, entre los históricos beneficios empresariales y la creciente moderación salarial de la inmensa mayoría de los españoles. Sólo así se puede entender que apele a arrimar el hombro a aquellos que más lo han arrimado cuando las vacas gordas de sus amigos Boyer, Solchaga and cia. Es un sarcasmo que se dirija paternalmente a quienes tienen salarios mileuristas, más de la mitad de los españoles, o se alinean en la fila del paro.
Ni corta, ni perezosa, nuestra diligente vice es partidaria de los tijeretazos sobre las espaldas de la mayoría, mientras se cuida muy mucho de causar el más mínimo rasguño en las de la minoría acomodada. Más aún, deja que se vayan de rositas los especuladores financieros e inmobiliarios. No se le ocurre ni siquiera intentar reducir el déficit público con una política fiscal progresiva que combata, además, ese fraude a la Hacienda que son los paraísos fiscales o las Sicav. Con la frivolidad de las niñas bien estima que esto lo tienen que costear los que siempre han costeado, costean y costearán todo.
Pero esos paganos son en su mayor parte electores del partido del Gobierno y, claro está, por mucho que la Salgado apele a su inteligencia emocional, con retóricas naif sobre el entusiasmo colectivo, su inteligencia racional le lleva a responder con el corte de mangas electoral que recogen ya las encuestas propias o ajenas. Porque lo que recortan, sobre todo, las tijeras de la Salgado es el vínculo electoral del PSOE con un amplio sector de su electorado. Ahora recorta la capacidad de consumo, mañana las pensiones, pasado mañana el despido pagado, hasta terminar recortando el voto de izquierda en las elecciones generales. Las tijeras de la Salgado serán el harakiri de Zapatero
LA INSOLIDARIDAD DE UNA CAMPAÑA SOLIDARIA
1 marzo 2010
No hay campaña publicitaria más falsa, capciosa e inmoral que la que bajo el reclamo de la más amplia solidaridad, estosololoarreglamosentretodos, desarrollan estos días los mayores bancos y empresas españolas bajo la dirección de lo que Neruda describiría como socialistas de culo dorado junto con abogados de multinacionales y economistas al servicio de la mano invisible del mercado que es la que se apropia siempre de las plusvalías. Javier Gómez Navarro, Miguel Roca y Antonio Garrigues junto con Guillermo de la Dehesa pueden despilfarrar cuatro millones de euros para convencernos a los restantes ciudadanos de que debemos de apretarnos el cinturón.
Virtudes públicas, vicios privados, es la premisa moral de las que parten sus promotores. Así mientras defienden la subida de los impuestos indirectos exigen, a la vez, la intangibilidad de las Sicav o demandan la rebaja de las pensiones de la mayoría de la sociedad al tiempo que blindan las suyas. Tampoco vacilan en exigir el abaratamiento del despido en tanto que se fijan sin pudor alguno indemnizaciones de oro. Simultáneamente, denuncian el gasto público, sobre todo si es social, tanto como claman por avales estatales, subvenciones y reducciones de cotizaciones empresariales.
Además del cinismo hay que añadir la perversidad que encierra una campaña que, bajo el atractivo eslogan estosololoarreglamosentretodos, aparece claramente orientada contra quienes cuestionan que una minoría de españoles, entre los que se encuentran tanto sus financiadores como sus organizadores, queden exemptos del pago de la crisis. En el colmo de la hipocresía se apropian de la teoría de la solidaridad, que niegan en su práctica acumulativa de capital diaria, para acusar indirectamente de insolidarios a los que propugnan que el coste de la crisis se distribuya entre todos los sectores sociales.
Asombra tanto desparpajo e inmoralidad en unos caballeros del dinero siempre elegantes por definición. No es que hayan perdido las buenas formas, ni mucho menos, sino que las ponen al servicio de la vieja estrategia gitana de vender la burra. Sólo el desprestigio creciente de una corroída casta política, tan paralizada en el gobierno como renqueante en la oposición, puede explicar que sin tapujos los culpables de una crisis financiera se dirijan a sus víctimas, la inmensa mayoría de la sociedad española, para venderles la socialización de los costes de sus aventuras. Ojalá el eslogan fuese cierto y pudiésemos arregarlo solo entre todos, porque entonces veríamos como sobran.
EL BIOMBO DE LA COMISIÓN
18 febrero 2010
Todos pierden, nadie gana. Del debate parlamentario de ayer, mucho diagnóstico ad hoc y ninguna terapia. Si la crisis va para largo, combatirla no le va a la zaga. Ahora le toca el turno a una comisión de diputados, de la que se autoexcluye érroneamente el PP, el intentar elaborar un plan de choque contra la recesión. Ni Zapatero ha podido conseguir el acuerdo que buscaba, pese a que ha sumado el importante apoyo de la derecha nacionalista vascocatalana; ni Rajoy ha logrado unificar la estrategia de toda la derecha, pese a que ha reventado el pacto que interesaba a la Moncloa.
El gobierno gana tiempo, divide a la diestra, frena la movilización sindical y, sobre todo, abre el biombo de una comisión parlamentaria .Cuando se empieza a girar a la derecha, de un modo tan contradictorio, nada es más necesario que una cobertura que ayude a presentar como interés general lo que sólo es interés particular. Es un biombo vital por cuanto tapa lo justo ante sus electores y multiplica la presión sobre los sindicatos para que saluden ! vista a la derecha¡
Pero quienes ayer le han ayudado a abrir el biombo, mañana pueden cerrárselo. Aunque se hayan limitado los acuerdos, la derecha nacionalista vascocatalana es tan neoliberal como la del PP y no va a limitarse a ser figurante de un enredo. De ahí que exigan la adopción de medidas antipopulares. Por mucho que deseen ayudar a Zapatero en su inflexión política, al contrario que Rajoy, no lo será nunca a costa de contrariar a su propio electorado. En esa ayuda ma non troppo puede venirse abajo el biombo.
Porque, no hay que olvidarlo, junto a esta comisión de iure funciona otra de facto. La que componen Cándido Méndez y Fernández Toxo con Zapatero. También desean ayudar al gobierno a cambio de que rectifique el giro a la derecha y recupere la política social. No es casual que haya sido excluido de la comisión parlamentaria todo aquello que pueda suponer un choque con unos sindicatos que mantienen sus movilizaciones. No aparecen las pensiones o la reforma laboral y hasta Corbacho no figura en la delegación gubernamental. En estas condiciones el biombo recién montado, que tanto necesita Zapatero, quedará cerrado por este sandwich de comisiones antagónicas.
LA MISIÓN IMPOSIBLE DEL CNI
16 febrero 2010
Cuando parecía una boutade, los autores de la teoría conspirativa del mercado parecen habérsela tomado en serio al encargar al Centro Nacional de Investigación su búsqueda. Ahí es nada, tratar de encontrar las huellas de la surrealista conspiración internacional contra los gobiernos de Lisboa, Atenas y Madrid. Menuda tarea para la División de Inteligencia Económica del servicio secreto del Estado. Nada más y nada menos que infiltrarse en la selva y capturar a los conspiradores contra los gobiernos de Sócrates, Papandreu y Zapatero. Estamos ante la misión imposible del CNI.
Si hubiesen estudiado a Marx, al que prematuramente defenestraron hace un cuarto de siglo, entenderían como funciona el sistema capitalista y no ridiculizarían a un importante organismo con un encargo que es ya la comidilla en la Unión Europea. Pero como no es así, confunden a don Carlos con Groucho y ven como conspirativa lo que sólo es la mano invisible del mercado. Dicho y hecho, pues, le toca al CNI esposar al Fu Man Chu que ha organizado la agitación económica contra los gobiernos de la Europa del Sur.
Asi las cosas, pueden empezar a interrogar a la Salgado y su alter ego Campa que niegan la conspiración que denuncian sus compañeros gubernamentales, continuar con Fernández Ordóñez, que canta la letra que después entona el “Financial Times “o” The Economist” y terminar con Almunia, que ha aplicado la lupa griega a España. Por mucho que ampliaran la lista de sospechosos, sin embargo, no podrían concluir su trabajo puesto que lo que caracteriza a esta crisis es la ausencia de regulador. Ni para lo bueno, encauzar la irracionalidad del mercado, ni para lo malo, conspirar contra un gobierno.
La lógica del sistema capitalista es implacable, fría y brutal, pero no idiota. Encargar a la Inteligencia del Estado encontrarla es de tebeo. No es el CNI el que va a resolver la crisis económica; sí podría investigar, por el contrario, el enorme fraude fiscal. Pero los números son los números, cuatro millones de parados, ocho millones de pensionistas y tres millones de funcionarios no pueden seguir siendo financiados por catorce millones de trabajadores. O se suben los impuestos a la minoría que más tiene o se recortan los derechos a la inmensa mayoría que menos tiene. No hay otra opción. Esperar un milagro es absurdo. Puede que Dios ayude siempre a un buen marxista, sostenía Tierno Galván, pero el viejo profesor se refería a don Carlos y no Groucho.
LA ALTERNATIVA DE LA ALTERNATIVA
15 febrero 2010
La Zarzuela le apremia, los empresarios le empujan, la derecha catalana le convoca, las multinacionales le urgen y los gendarmes intelectuales del mercado le teorizan la necesidad de pactar cuanto antes un duro plan de estabilización con el Gobierno. A escasos días de su debate parlamentario con Zapatero, sobre la crisis económica, Rajoy ya no puede seguir de perfil bajo mientras espera ver pasar el cadáver de su enemigo sentado a la puerta de Génova. Con perplejidad asiste a las primeras repercusiones del titubeante giro a la derecha de la Moncloa. No es para menos puesto que se intenta una alternativa desde el Gobierno a la alternativa de la oposición.
Desbordado por una realidad que había negado, aturdido por el dictak del mercado, Zapatero oscila entre continuar su política o inflexionarla a la diestra. Da un paso a la derecha con el recorte de las pensiones, después de Davos, para dar dos a la izquierda, tras el anuncio de movilizaciones sindicales. Si el pasado viernes reduce el gasto público, el domingo prolonga el subsidio de los que han dejado de cobrar el paro. Nada puede ser más contradictorio, pero nada es más alentador para el mundo del dinero.
Por ello brota la propuesta del pacto. Atar corto a Zapatero al menos en el recorte de pensiones, reducción de gasto público y despido barato. Potenciar y dar alas a ese intermitente giro a la derecha que se esboza en la Moncloa. Si Davos ha dado un compás de espera al programa oculto de la Salgado en Londres, nada más oportuno que aprovechar esta tregua para reconducir diestramente al Gobierno. Desde ese ángulo de intereses creados, es la hora del pacto del PP con el PSOE sin exigirle nuevas medidas. Con obligarle a que aplique las tres mencionadas, basta por ahora.
Si Rajoy se suma a esta estrategia de los grupos de presión corre el riesgo de consolidar un giro a la derecha sin la derecha a cambio de rentabilizar la ruptura de parte del electorado progresista con el PSOE. Si se niega, corre el riesgo de aparecer como insolidario ante el electorado centrista del centro derecha a cambio de rentabilizar el fracaso gubernamental. Su dilema es claro. Apoyar a corto plazo una alternativa de derecha desde el Gobierno o promover a largo plazo su propia alternativa desde la oposición. No es extraño que para ahorrarse la elección pidan la dimisión de Zapatero.
LA SOBERANÍA ILIMITADA DE DAVOS
10 febrero 2010
No había ocurrido nunca en la Unión Europea. Hasta aquí y ahora, los ultimátum del mercado caían sólo sobre los estados tercermundistas. Es inédito ver a los países del sur de Europa ser tratados como meras repúblicas bananeras. Insultados como Pigs, acrónimo compuesto por las iniciales de cuatro estados mediterráneos, y sometidos a juicios sumarísimos en Davos. O violan sus propias leyes y relegan sus propios parlamentos, es la sentencia, o serán pasados por las armas del mercado. El penúltimo estado en entrar en capilla, condenado además por socialistas como Almunia, es España.
Que sepamos en nuestra Constitución no hay más cesión de soberanía que la transferida , sobre todo en política económica, en favor de la Unión Europea. En ningún artículo o disposición adicional se reconoce a los conjurados de Davos poder supranacional sobre la soberanía del pueblo español. Pese a ello, los mercaderes internacionales, culpables de la grave crisis que padecemos, dictan a los Gobiernos políticas antisociales que, de no ser aplicadas, generarían sanciones de toda índole. Así, cuando el parlamento español acaba de aprobar el Presupuesto del Estado para 2010 apenas hace un mes, Davos exige y obtiene un recorte de 50.000 millones de euros.
¿ Cuál es la legitimidad de origen de Davos? No existe. Sus socios no han sido elegidos, ni se han presentado a elección alguna. Sólo son responsables ante sí mismos y el Dios de los mercados. ¿ Cuál es su legitimidad de ejercicio? Ninguna. Crearon la crisis por sus prácticas aventureras y tratan que la paguen los pueblos víctimas de sus juegos especulativos. Tras un año de penitencia, la humildad del Davos de 2009 se ha trastocado en la soberbia del Davos de 2010, vuelven por sus fueros.
Obama y Sarkozy han visto el peligro y reaccionan haciendo frente a Wal Street y la Bourse. Restablecer la hegemonía del Estado, basado en la representatividad democrática, sobre el mercado es tan urgente como necesario. Bastaría desmontar los paraísos fiscales para averiguar cuántos de estos socios de Davos, que dictan recortes para los demás a la vez que multiplican sus beneficios, se han deslizado hacia la delincuencia de cuello blanco para poner punto final a su soberanía ilimitada sobre los estados. Nada atenta hoy más a la independencia de España que Davos.
EL SHOW DE LA SALGADO
9 febrero 2010
Si en Davos Zapatero no convenció a sus anfitriones financieros ¿ cómo iba a convencer la señora Salgado a los gendarmes intelectuales del mercado en su visita a la sede del ” Financial Times” en Londres ? Por mucho que pueda ser su capacidad de seducción y salta a la vista que la tiene, no caerían en sus redes aquellos que saben mejor que nadie que no es lo mismo predicar que dar trigo. Será el show road londinense habitual por estas fechas, pero ayer fue como enviarla a meterse en la boca del lobo especulador. Ni Caperucita Roja hubiese tenido el valor temerario o ingenua insensatez demostrada durante el show de la Salgado.
Después de haberse tragado el viernes el sapo del retroceso sobre el recorte de las pensiones, ante el espectro de una huelga general, sus promesas chocaban con la ausencia de sólidos proyectos gubernamentales adecuados a todas las exigencias financieras. Su reiterado predicar no iba acompañado ni siquiera de un gramo de trigo. Mal colocada entre la espada de Davos y la pared sindical, obligada a presentar como simulación lo que era un cálculo sobre la cuantía de las jubilaciones, la señora Salgado carecía de credibilidad alguna fuera de España, ante los tribunales de excepción del mercado, y dentro de España, ante Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores.
Inteligente, discreta, elegante y trabajadora, no es, sin embargo, Boyer, Solchaga, Rato o Solbes. No tiene el curriculum de estos cuatro mosqueteros económicos, ni su prestigio profesional, ni su tirón en el mundo económico. Pese a estas carencias, Zapatero tuvo la osadía de encargarle los asuntos económicos en la peor crisis vivida por el capitalismo desde el crash de 1929. No fue, desde luego, la mejor elección optar por una secretaria en vez de nombrar un peso pesado como, por ejemplo, Julio Segura. No es nada casual que Boyer vuelva a jugar un destacado papel en la Moncloa con la habitual discrección que le caracteriza. En el pecado lleva la penitencia.
La lista de pedidos de Davos, un tajo brutal a los derechos adquiridos de la mayoría de los españoles, está sobre la mesa de Zapatero. Le toca optar por la paz social o por su ruptura. Sus anfitriones y los de la señora Salgado exigen trigo por partida triple: recorte de pensiones, abaratamiento del despido y reducción del gasto público. Fernández Toxo y Cándido Méndez, se niegan a darlo ni por separado. Tanto unos como otros están cansados de oírle predicar. Dilatar la decisión es un error. En las crisis, la historia lo enseña, no siempre es ventajoso diferir o suspender decisiones arriesgadas suponiendo que en el futuro serán menos peligrosas. Dos años en la Moncloa le indican que hay más riesgo que ayer, pero menos que mañana.
EL EMPATE
8 febrero 2010
¿ Quien paga el coste de la crisis ? Quienes piensan que hay que cargarla sobre las espaldas de la inmensa mayoría de los ciudadanos salvo una minoría de intocables, empezaron la semana logrando el gol del recorte de las pensiones; quienes defienden que es obligado distribuir su pago entre todos los españoles sin ninguna excepción, empataron en el último minuto con el gol del mantenimiento de las indemnizaciones por despido. Quien cedió ante la dictadura del mercado en Davos, cedió ante la respuesta democrática de los sindicatos. Estamos,pues, ante un empate cuando aún falta mucho partido por jugar.
No hay que engañarse. Este resultado es provisional. En el campo de la dialéctica de los intereses sociales encontrados, el juego sólo termina con la victoria de uno y la derrota de otro. Si Corbacho no pudo parar el balón de las pensiones, lanzado por aquellos políticos y financieros que se cubren con jubilaciones de casi 80 millones de euros como la del presidente del BBVA, Salgado tampoco pudo detener el balón del despido, lanzado por sindicalistas que representan a unos asalariados en su mitad mileuristas. El espectro de la huelga general ha parado, por el momento, el dictak de Davos.
Si la simultaneidad de estas dos propuestas antisociales del Gobierno encerrase el objetivo de hacer colar una a cambio de parar otra sería una pérdida de tiempo. Ni los dictadores del mercado, ni los sindicatos democráticos, lo aceptarían. Los gendarmes políticos e intelectuales del mercado exigen las dos, los líderes sindicales y los socialistas socialdemócratas, no los socioliberales, rechazan las dos. CEOE junto con CCOO y UGT firmarán acuerdos sobre política salarial y contrataciones, pero rien de rien sobre el abaratamiento del despido. En cuanto al anunciado recorte de las pensiones, idem , eadem, idem.
No tardará en llegar la Cuaresma después de Carnaval. No habrá que esperar mucho a la contrapresión de Davos. No es casual que los sindicatos mantengan las movilizaciones en defensa de los derechos de los trabajadores. Si los electores progresistas no arrastran a un PSOE desenfocado, perderán por goleada al verse obligados jugar en campo contrario, arbitro casero y prensa en contra. No debieran olvidar que ,como escribía Balzac, mientras el elegante se viste y el rico se adorna, el bruto se cubre y el fatuo se disfraza. Deben estar muy atentos a las máscaras y disfraces de algunos de los brutos y fatuos gubernamentales que juegan en este decisivo partido social. La mejor defensa es un buen ataque. Por eso han conseguido empatar al final de la semana lo que tenían perdido al comienzo.