La programación habitual de RadioTelevisión Española brilló ayer por su ausencia en las pantallas. La huelga de los profesionales varió la parrilla y hubo que recurrir a Manolo Escobar y Paco Martínez Soria para rellenarla. Han bastado unas semanas, desde la dirección de Oliart, para que el Ente reviente. Su gestión es un escándalo. No es una cuestión de edad, aunque un octogenario sólo encaje con forceps en una empresa que prejubila a la cincuentena, sino de criterio. Su desconocimiento del medio es tan grande como su osadía a la hora de reconvertir RTVE en una finca privada.
Si esta empresa pública dispone de la mejor infraestructura televisiva de España, tanto en material como en profesionales, ¿ cómo es posible que no se utilice? La respuesta a esta interrogante la conocen mejor que nadie quienes allí trabajan, es un decir, puesto que su teórico trabajo es encargado a productoras privadas con un coste superior al de la producción propia. Amigos de Oliart y de las manos que le nombraron a dedo se están forrando. Desde los despachos directivos, donde 16 de los 17 existentes vienen de la calle a donde se han enviado miles de prejubilados, a los estudios, utilizados por los externos, RTVE es hoy una bicoca para empresas endeudadas.
Es una secuencia privatizadora deja vu. Primero, se prejubilan a varios miles de trabajadores; segundo, se regalan mil millones de euros de publicidad a las cadenas privadas; tercero, se designa a un experto cirujano para que despiece la pieza pública; cuarto, se regala el trabajo propio a empresas privadas; quinto, se elabora una programación manifiestamente mejorable y sexto, cuando la crisis se agudice, RTVE entrará en el lote de empresas públicas a liquidar en la lucha contra el déficit público. Privatizada su gestión y producción ¿ por qué no privatizar su propiedad? O, en su defecto, jibarizar RTVE al tamaño de la pública estadounidense que tan bien conoce Oliart desde la compra de los F-18.
O los profesionales continúan movilizandose como ayer o el destino fúnebre de esta empresa pública es imparable. Su lucha interesa a la sociedad española. La letra E de su siglas, en un estado tan plural como el español, tiene un alcance evidente. Si RTVE cae ,todo un sector estratégico tan importante como son los medios de comunicación españoles quedará hegemonizado por intereses estadounidenses, alemanes, italianos y franceses. Ya lo decía Antonio Machado, quienes más hablan de la patria, llegado el momento son quienes la venden. Es lo que sucede hoy con una RTVE vendida por aquellos que más engolodamente pronuncian España o más énfasis ponen al decir Gobierno español.

DONDE LAS DAN, LAS TOMAN

3 febrero 2010

No ha tardado Zapatero en responder al reciente desplante de Cebrián en Málaga. En el rezo de mañana de la Casa Blanca asistirá, junto con otros seis invitados entre los que se encuentra el consejero delegado de Prisa, el director de”El Mundo” Ramírez. Nada ha podido dolerle más al factotum del declive de ” El País” a juzgar por su pronta reacción a esta última invitación ” algunos siguen sin explicarse la indestructible entente Zetapé-Jotapé
Si bien es cierto que Ramírez es uno de los enemigos declarados del proyecto progresista, seguro que el más inteligente e inescrupuloso de todos los que combaten a la izquierda, no lo es menos que Cebrián es el mayor enemigo personal de Zapatero. Desde este último verano, cuando se puso fin al cuasimonopolio Canal Plus ,”El País” da toda una lección de como orientar un medio contra el Gobierno. Desde informaciones a promociones personales de sus candidatos ad hoc, pasando por sondeos, reportajes y editoriales, configuran un abanico que intenta dirigir el viento de la opinión pública contra la Moncloa.
Luego si acude Cebrían ¿ por qué no va a acudir Ramírez? No sólo porque donde las dan, las toman, sino porque, además, si seis ejecutivos empresariales – entre los que se halla el consejero delegado de Prisa-y un político, Duran Lleida, han sido invitados ¿ por qué no va a serlo un periodista? Es comprensible que se irriten quienes han controlado el sector de la comunicación durante un cuarto de siglo, dada su relación preferente con los gobiernos de González, puesto que nada evidencia más el fracaso de Cebrían como gestor que el haber dejado de ser el primus inter pares.
Si mañana Prisa es vendida no será culpa de la entente Zetapé-Jotapé sino de la manifiesta incompetencia gestora de quien fuera un excelente director de periódico. Porque quien triunfó al frente de”El País” fracasó al frente de Prisa. Caben exigirle, desde luego, muchas responsabilidades a Zapatero, pero de ningún modo el hundimiento de este grupo editorial. Normalizar la relación con los medios de comunicación, con independencia de su orientación, es una obligación ética para cualquier líder democrático que Zapatero ha cumplido a rajatabla.

La confesión de boca junto con la contricción de corazón y satisfacción de obra, según el catecismo del padre Astete, son los elementos esenciales del sacramento de la Penitencia. Muy grande ha de ser el propósito de enmienda de Mayor Oreja para que su última confesión de boca, por haber pecado de indiferencia ante el medio millón de abortos practicados durante las dos legislaturas de Aznar, haya sido pública desde ese confesionario de lujo que es la cadena radiofónica de la Conferencia Episcopal. Emitida en directo desde la Cope, confirma que la reciente manifestación nacionalcatólica es un búmeran para el PP.
Es lo que la faltaba a Rajoy. Primero, no fué a la mani; luego, cuando vió la masiva asistencia, se sumó oralmente a ella y ahora, cuando se inicia este miércoles el debate parlamentario sobre el proyecto de la reforma de la ley de aborto, no sabe si ir contra la propuesta gubernamental o retrotraerse un cuarto de siglo atrás y exigir su derogación. Al concentrarse dos manifestaciones en una, bajo un común denominador ambiguo , hay que elegir a cuál de ellas satisfacer. Y a la vista del confesor público que le ha salido, no va a poder ponerse de perfil como es su mala costumbre gallega.
¿ Va a ser Mayor Oreja un confesor solitario ? A la convocatoria del agit-pro de los monseñores, sólo acudieron una quinta parte de los diputados del Partido Popular. Si estos manifestantes acuden a la Cope a confesarse por el mismo pecado, acabaría creándose un subgrupo de penitentes dentro del grupo parlamentario del PP más atentos a las orientaciones de la Conferencia Episcopal que a las del Partido Popular. Su indecisión le coloca, una vez más, entre la pared de Génova y el hisopo de los diputados arrodillados.
Sea como sea, la imagen de la confesion de boca de Mayor Oreja es patética para el principal partido de la oposición. Confesarse por haber permitido la comisión de medio millón de asesinatos, que es como en su sectarismo califica al aborto, es todo un golpe en el bajo viente de un Rajoy vicepresidente del Gobierno de Aznar cuando se asesinaba. No digamos la de un dirigente político confesándose públicamente de este crimen en el principal confesionariode la Conferencia Episcopal. Es sencillamente demoledor para la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles hartos del nacionalcatolicismo que padecieron durante cuatro décadas.

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