DONDE LAS DAN, LAS TOMAN
3 febrero 2010
No ha tardado Zapatero en responder al reciente desplante de Cebrián en Málaga. En el rezo de mañana de la Casa Blanca asistirá, junto con otros seis invitados entre los que se encuentra el consejero delegado de Prisa, el director de”El Mundo” Ramírez. Nada ha podido dolerle más al factotum del declive de ” El País” a juzgar por su pronta reacción a esta última invitación ” algunos siguen sin explicarse la indestructible entente Zetapé-Jotapé “
Si bien es cierto que Ramírez es uno de los enemigos declarados del proyecto progresista, seguro que el más inteligente e inescrupuloso de todos los que combaten a la izquierda, no lo es menos que Cebrián es el mayor enemigo personal de Zapatero. Desde este último verano, cuando se puso fin al cuasimonopolio Canal Plus ,”El País” da toda una lección de como orientar un medio contra el Gobierno. Desde informaciones a promociones personales de sus candidatos ad hoc, pasando por sondeos, reportajes y editoriales, configuran un abanico que intenta dirigir el viento de la opinión pública contra la Moncloa.
Luego si acude Cebrían ¿ por qué no va a acudir Ramírez? No sólo porque donde las dan, las toman, sino porque, además, si seis ejecutivos empresariales – entre los que se halla el consejero delegado de Prisa-y un político, Duran Lleida, han sido invitados ¿ por qué no va a serlo un periodista? Es comprensible que se irriten quienes han controlado el sector de la comunicación durante un cuarto de siglo, dada su relación preferente con los gobiernos de González, puesto que nada evidencia más el fracaso de Cebrían como gestor que el haber dejado de ser el primus inter pares.
Si mañana Prisa es vendida no será culpa de la entente Zetapé-Jotapé sino de la manifiesta incompetencia gestora de quien fuera un excelente director de periódico. Porque quien triunfó al frente de”El País” fracasó al frente de Prisa. Caben exigirle, desde luego, muchas responsabilidades a Zapatero, pero de ningún modo el hundimiento de este grupo editorial. Normalizar la relación con los medios de comunicación, con independencia de su orientación, es una obligación ética para cualquier líder democrático que Zapatero ha cumplido a rajatabla.
LA CONFESIÓN DE BOCA DE MAYOR OREJA
20 octubre 2009
La confesión de boca junto con la contricción de corazón y satisfacción de obra, según el catecismo del padre Astete, son los elementos esenciales del sacramento de la Penitencia. Muy grande ha de ser el propósito de enmienda de Mayor Oreja para que su última confesión de boca, por haber pecado de indiferencia ante el medio millón de abortos practicados durante las dos legislaturas de Aznar, haya sido pública desde ese confesionario de lujo que es la cadena radiofónica de la Conferencia Episcopal. Emitida en directo desde la Cope, confirma que la reciente manifestación nacionalcatólica es un búmeran para el PP.
Es lo que la faltaba a Rajoy. Primero, no fué a la mani; luego, cuando vió la masiva asistencia, se sumó oralmente a ella y ahora, cuando se inicia este miércoles el debate parlamentario sobre el proyecto de la reforma de la ley de aborto, no sabe si ir contra la propuesta gubernamental o retrotraerse un cuarto de siglo atrás y exigir su derogación. Al concentrarse dos manifestaciones en una, bajo un común denominador ambiguo , hay que elegir a cuál de ellas satisfacer. Y a la vista del confesor público que le ha salido, no va a poder ponerse de perfil como es su mala costumbre gallega.
¿ Va a ser Mayor Oreja un confesor solitario ? A la convocatoria del agit-pro de los monseñores, sólo acudieron una quinta parte de los diputados del Partido Popular. Si estos manifestantes acuden a la Cope a confesarse por el mismo pecado, acabaría creándose un subgrupo de penitentes dentro del grupo parlamentario del PP más atentos a las orientaciones de la Conferencia Episcopal que a las del Partido Popular. Su indecisión le coloca, una vez más, entre la pared de Génova y el hisopo de los diputados arrodillados.
Sea como sea, la imagen de la confesion de boca de Mayor Oreja es patética para el principal partido de la oposición. Confesarse por haber permitido la comisión de medio millón de asesinatos, que es como en su sectarismo califica al aborto, es todo un golpe en el bajo viente de un Rajoy vicepresidente del Gobierno de Aznar cuando se asesinaba. No digamos la de un dirigente político confesándose públicamente de este crimen en el principal confesionariode la Conferencia Episcopal. Es sencillamente demoledor para la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles hartos del nacionalcatolicismo que padecieron durante cuatro décadas.