EL MINISTRO ALAUITA DEL REY
18 enero 2012
Morenés no es ministro de Rajoy sino del Rey. Fue el propio Juan Carlos quien le hace ministro como hizo a Serra en el primer gobierno Aznar. Ambos presidentes entraron en Zarzuela con un titular de Defensa y salieron con otro. Esta costumbre alauita, el autócrata marroquí se reserva la elección de algunos ministros, coloca a nuestras Fuerzas Armadas, cada vez que gobierna el Partido Popular, bajo la responsabilidad política de hombres vinculados con el negocio de la guerra. No es aún el complejo militarindustrial que denunciaba el general Eisenhower y que ya se ha hecho realidad en Estados Unidos, pero no le anda muy lejos.
Morenés, son sus palabras, no actúa a lo loco. Léase, retiradas como las de Zapatero en Irak o repliegues como los de Chacón en Afganistán. En lugar de imitar a las tropas holandesas, que acaban de marcharse de esa guerra perdida de Kabul, anula la orden de replegarse en enero . A la vez, se toma todo un tiempo de reflexión que puede ser escenario de un conflicto en Siria o una invasión de Irán en la que pueden verse envueltos los más de mil militares españoles estacionados en el Líbano. Justo en dos mercados de futuros bélicos potencialmente muy rentables para los que viven de las compraventas del Pentágono.
La contraorden del ministro alauita del Rey impide el imprescindible recorte de los 861 millones de euros empleados por la Moncloa al servicio gratis et amore de estos intereses geoestratégicos de la Casa Blanca por completo ajenos a los de España. Recortes vitales en un ministerio que adeuda más de 26000 millones de euros por la compra de maquinaria al complejo militarindustrial. No parece , visto lo visto y oído lo oído, que haya sido una buena idea colocar en Defensa a quien sostiene que la credibilidad económica necesita de la presencia de soldados españoles en Afganistán o Líbano. Ese es el interés del negocio de la guerra, no del Estado español.