EL ESTATUT CASTRADO
30 junio 2010
Aquellas voces, bien conectadas con los estamentos judiciales, que señalaban una castración química del Estatut han acertado de pleno. Desde un criterio cualitativo, el Tribunal Constitucional ha dado la razón al recurso contra el Estatut. Son los partidos catalanes, con excepción del Partido Popular, los que desmienten las valoraciones cuantitativas que se lanzan como cortina de humo desde la Moncloa e Interior.
La ambigüedad del título octavo de la Constitución ha terminado. Ha sido despejada a través de las interpretaciones de esta sentencia. No estamos ante una decisión por una cuestión de procedimiento, como ocurriese con el Plan de Ibarretxe, sino ante una cuestion de fondo, el articulado del Estatut, que ha guardado todas las exigencias formales en su largo recorrido por el parlamento catalán, el Congreso de los Diputados e incluso el referéndum social. No cabe más autogobierno que el marcado por estos magistrados. Barcelona, Bilbao y Santiago deben tomar nota de esta Loapa bis.
Si bien es cierto que el Partido Popular impulsó el recurso de inconstitucionalidad, no lo es menos que contó con la gran ayuda del Defensor del Pueblo, el socialista Múgica, y la capacidad castradora de ese catedrático amigo de la Moncloa, Manuel Aragón, a la hora de capar la potencia del Estatut. Sin olvidar la profunda amnesia de Zapatero que prometió defender un texto estatutario cuando aún no estaba redactado ni elaborado. Maragall ayer y Montilla hoy pagan la frivolidad con la que desde Ferraz se abordó su inútil gestación. Nunca ha sido España más singular desde que Zapatero habla de la España plural, ni nunca el PSC ha negado al PSOE tanto como hoy.
El balance no puede ser más desastroso. La frustración catalana, la radicalización nacionalista, la escisión socialista, la soledad pepera y el retroceso melancólico a los tiempos pretéritos de la transición con el “volem L´Estatut” como añeja bandera de enganche de una batalla de Barcelona contra Madrid que no tendrá lugar. No existe nostalgia con recorrido político. Nunca pasan pasan en vano los años, ni los fracasos estrepitosos y mucho menos las castraciones. Como dice el corrido mejicano, el Estatut podrá recuperar la potencia capada “ cuando el sol salga al revés, cuando la lluvia no moje y los gatos hablen francés”.
EL DESLEAL INSPECTOR SERRANO
29 junio 2010
Desde que Zapatero imitara a San Pedro, negando por tres veces el gasto social prometido a la inmensa mayoría de la sociedad española, era mucho más que una crónica anunciada la ruptura de la paz social existente desde que entrase en la Moncloa hace media docena de años. Las escasas esperanzas de que no fuese así, suscitadas por el peculiar paro de los funcionarios, se han desvanecido. La huelga general, convocada para el 29 de septiembre en toda España, se ha anticipado a este 29 de junio en Euskadi en el que también se agudiza la paralización total del metro de Madrid.
Son las primeras fechas de un largo e indefinido almanaque de conflictos a lo largo y ancho de la piel de toro. La quiebra social es un hecho y las relaciones laborales van a verse profundamente afectadas por esta ausencia de interlocución entre los agentes sociales al haber dimitido el Gobierno progresista de su labor de intermediación e inclinarse hacia unas posiciones unilaterales. Al cruzarse de brazos y aceptar el dictak de los que tienen como objetivo último el despido gratis, el jefe de gabinete del presidente de Gobierno, José Enrique Serrano, ha abierto la caja de Pandora de la espiral huelguística.
Nunca un inspector de trabajo ha sido tan desleal a su propia profesión como este opaco inspector político. Al endurecer el borrador del decreto ley sobre el despido barato actúa como Bertrand du Dugluescin cuando afirmaba ” ni quito, ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”. Sólo que los señores de todos los inspectores de trabajo no suelen ser los de este político tan alérgico a la luz como propenso a ser el caballo de Troya en el mundo laboral. Aunque, claro está, no actuaría como actúa si no se lo permitiese quien decidió que sustituyera al ministro de Trabajo en las negociaciones sociales.
Quien siembra vientos como el inspector Serrano, su pasado y presente político esperan una biografía, empieza a recoger la cosecha de huelgas de las próximas temporadas. A comenzar por las de hoy en Euskadi y Madrid que no son más que un corto ” trailer” de la amplia movilización huelguística que se avecina. Precisamente su pluma, toda una bayoneta contra el Estado del Bienestar, es el principal instrumento de CCOO Y UGT para llamar a una contundente respuesta social contra unas medidas tan impopulares como ineficaces para hacer frente a la crisis creada por los poderosos señores a los que sirve este desleal inspector de trabajo.
SER DE IZQUIERDA ES SER DE DERECHA
25 junio 2010
Confieso que cuando elegí la cabecera del blog nunca pude pensar que sería tan acertada. Nada desconcierta más que escuchar al histórico partido de la izquierda española proclamar que ser de izquierda es ser de derecha. No es un juego de palabras. Todo lo contrario. Cuando Zapatero asume el neoliberalismo y abandona todo planteamiento socialdemócrata dice lo que la derecha española, catalana y vasca dijo desde el inicio de la crisis. Se acabó, pues, todo debate sobre una alternativa socioeconómica distinta a la que encarnan Rajoy, Durán i Lleida y Urkullu.
Quedan, claro está, diferencias secundarias, siempre en relación con la política económica, vinculadas con algunos derechos civiles, aborto y homosexualismo, más ese anticlericalismo de viejos clericales que Bebel descalificaba como “el socialismo de los imbéciles”. También sobre la memoria histórica e, igualmente, sobre el estado centralista. No pueden definir dado que son transversales y dividen a todos los partidos. Son tan livianas que únicamente pueden ofrecer al elector la apasionante elección del verdugo diestro o siniestro que ha de guillotinar sus derechos.
Si ser de izquierda es ser de derecha lo coherente es sumarse a quienes lo son desde hace tiempo. Carece de sentido restar votos, escaños y apoyo social a la opción política, o sea el Partido Popular, que se presentó a las elecciones con el programa económico que Zapatero reconoce como el idóneo para salir de la crisis. Si los mercados mandan, los financieros dirigen y la “Deutschland über alles” debe imponer su Protectorado sobre España, lo lógico es integrarse en la derecha política después de haberse tan bien integrado en la derecha económica.
No es así. El factor humano, todo un tupido sindicato de intereses creados ( subvenciones, puestos, premios, ayudas, promociones ) en torno a una sigla sacada del baúl de la historia, impone la competencia. Con la fé del converso se apuntan a la artillería mercantil y denuncian a los artilleros de toda la vida por no poner más celo en la ejecución de las necesidades actuales del mercado. Venden como mucho más políticamente rentable para la mano invisible del mercado las tijeras posmodernas de la Moncloa que las de toda la vida de Génova. Si ser de izquierda es ser de derecha, ser de derecha es ser de izquierda.
LA IMPUNIDAD DE GUTIÉRREZ
24 junio 2010
El padrino Alonso se ha equivocado al conminar al diputado Gutiérrez, exigiéndole lealtad “al grupo que tan bien le ha acogido”, para que diera su voto a la brutal reforma del mercado laboral. Con la intuición que le caracteriza, Zapatero no ha tardado en rectificar el error. No será sancionado ni dejará de estar presente en las próximas listas de candidatos. Antonio Gutiérrez podrá hablar cuando, donde, como y de lo que quiera con independencia del grupo al que pertenece. Es un diputado impune. ¿ Por qué ?
Nada preocupa más a Zapatero que el socavón electoral que acaba de abrir en el electorado socialista. No por el ligero repunte de Izquierda Unida, que señalan los sondeos, sino por la posibilidad de que pueda surgir algún líder que reagrupe las corrientes de izquierda en una coalición socialdemócrata. Si desde el gran partido socialista alemán ha surgido “Die Linke”, la izquierda, ¿ por qué no podría ocurrir lo mismo en el partido socialista español? Antonio Gutiérrez no es Oscar Lafontaine, pero nada garantiza que no pueda serlo. Más vale dentro como indisciplinado que fuera como competidor.
Máxime cuando a la vuelta del verano hay convocada una huelga general por CCOO y UGT contra un Gobierno sin alternativa seria desde la izquierda. No van, desde luego, a favorecer el más mínimo intento de que pudiera ser gestada porque su inexistencia limita el impacto político de la probable paralización del país a la vez que distorsiona el debate. Impedir la discusión sobre el problema principal, el tipo de política a aplicar, para centrarla en el secundario, que político la aplica. Tapar la contradicción real, dos gestiones opuestas, con la aparente, dos gestores de lo mismo.
No es, pues, la hora del látigo de ese juez de la horca de disidentes que es Alonso. Cuando se está dando el primer paso hacia la gradual transformación del Partido Socialista en algo parecido al Partido Demócrata americano, la ilusión común de González y Maragall, hay que afinar mucho la mano izquierda para no dejarse por el camino más electores que los necesarios antes de dar los próximos pasos. Tanto menos costoso será darlos cuanto menos o ninguna competencia exista. Por ello nadie ha impuesto, ni va imponer penitencia alguna a Antonio Gutiérrez por haber sido, en expresión de Keynes, “uno de esos chicos del coro que se han bebido el vino de la misa”.
LOS ANALFABETOS POLÍTICOS
22 junio 2010
Cabría pensar que Miguel Boyer, hoy consejero aúlico de Zapatero, fuese sensible al coste de la crisis para la inmensa mayoría de los españoles que pagan la factura de una orgía especulativa de la que no recibieron ni las migajas como indica que el gasto social en España esté seis puntos por debajo de la media de la Unión Europea. Puede que lo sea, es un un hombre de la prensa del corazón, pero su sensibilidad la exhibe con las retribuciones de los políticos porque corremos el peligro de que” a la política sólo se dediquen los analfabetos”.
Es una alarma tardía. Analfabetos los hay ” in crescendo” en toda la clase política española. Analfabetos en el sentido estricto del término y analfabetos en el sentido político. Indocumentados e inexpertos en la diestra como en la sinistra. Mejor no señalar con el dedo, pero el panorama es desolador. Desde la transición, cada año es peor que el anterior y mejor que el posterior. Ni Zapatero, ni Rajoy, hubiesen podido jugar papel alguno en el crítico escenario político de la salida de la dictadura protagonizada por dirigentes como Suárez, González, Fraga, Carrillo, Pujol y Arzalllus.
Nuestro problema no es la nómina de los políticos sino haber convertido la política como vocación en política como profesión. De ahí el lenguaje de madera, el servilismo al caudillo de turno, el ” tout va bien, madame la marquise” de unos profesionales políticos que marchan como los ciclistas con la cabeza inclinada hacia los de arriba y con los pies pisando a los de abajo. En esa serpiente multicolor, como decían las viejas crónicas sobre el Tour, pedalean todos lo que quieren estar en la carrera. A ninguno se le obliga estar.
Es un mal endémico de todos los partidos políticos aunque la izquierda lo sufre más que la derecha. De perder el poder político un dirigente de derecha suele tener una línea de retirada, poder económico, que un dirigente de izquierda raramente tiene a su vuelta a la actividad privada. Pero la enfermedad es de todos. O dejan de funcionar de espaldas a la democracia o la partitocracia combinada con la politiquería acabará pudriendo el sistema democrático. No es casual que nuestra mayor crisis económica e institucional, desde los años treinta, se vea bastante agravada con la insoportable levedad de Zapatero and Rajoy y sus señoritas Pepis. Monta tanto, tanto monta.
EGUIGUREN O RUBALCABA
21 junio 2010
Basta que el presidente del Partido Socialista de Euskadi, Jesús Eguiguren, haya expresado su convicción sobre una evolución política de la izquierda abertzale para que se monte la marimorena sobre una inexistente negociación con Eta. Eguiguren habla muy claro, Basagoiti interpreta en clave de sospecha, López recuerda que es lehendakari, Mayor Oreja deforma y Rubalcaba desmiente. Estamos ante una comedia de enredo sin guión alguno.
Ocurre que Eguiguren dice lo que piensa y Rubalcaba piensa lo que dice. Si uno se caracteriza por su claridad, otro se define por su oscuridad. No es lo mismo ser un líder vasco en Euskadi que ser ministro de Interior en el resto de España. No ha pasado ningún político por el citado ministerio, en opinión de bastaantes de sus expertos, que sea tan uña y carne de esa vieja tradición de la casa en los asuntos sensibles de seguridad” hay cosas que no hay que hacer, si se hacen no hay que decirlas y si se dicen, hay que desmentirlas”.
Ocurre, además, que el actual Gobierno de Zapatero va a perder su actualidad en horas o días. Entre los vicepresidenciables aparece Javier Solana que, a través de la organización Henry Dunant de la que forma parte, jugó un decisivo papel durante la pasada tregua de Eta. Hasta tal punto que las actas de las reuniones mantenidas con Eta están depositadas en su sede de Suiza. Y si , claro está, se confirmasen estos rumores el señor Solana sería el ” primus inter pares” del nuevo gobierno en gestación
Ninguna de estas especulaciones tendría sentido, lo más probable es que tras las palabras de Eguiguren no haya nada, si no fuese por la dudosa credibilidad de Rubalcaba. Imposible mejor imagen pública entre quienes le desconocen y peor imagen privada entre quienes le conocen. Ahí está su doble versión y enrevesada biografía sobre el terrorismo del Gal o el caso Faisán, donde cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y nada tiene que ver con la voluntad del autor, para que un mero análisis acerca de las perspectivas políticas de la izquierda abertzale se transforme en un misterio envuelto por un enigma.